Crónica de una escuela de pueblo

Escuela pequeña – gran ventaja

Yo era un niño de ciudad que olía a jabón, en una clase que olía a vaca. Sí, era una escuela de pequeños granjeros en los años 60. Los niños no dormían lejos del establo, a veces ayudaban a ordeñar por la tarde, con la frente apoyada en el costado de las vacas. Se lavaban por la mañana rápidamente las mejillas, rojas y llenas de salud, utilizando el guante como si fuera la lengua de un gato. Éramos raros, los que olíamos a jabón. Pero no duraba mucho. Nuestros juegos se encargaban rápidamente de borrar las diferencias, de eliminar en silencio toda esta mezcla social. Nuestros cabellos felizmente mezclados para realizar los trabajos comunes tomaban prestados el perfume de todo el mundo.

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<< Y esta convivencia tan simple era contagiosa: franqueaba el muro de la escuela y se extendía a todo el pueblo >>

Las familias enjabonadas, que eran propietarias de los pocos coches que había, a menudo servían como taxis para las otras familias. Al día siguiente o la misma noche, tres hermosas ensaladas, puerros, un frasco de setas, aparecían como por arte de magia en la puerta. Por la tarde, a menudo, en vez de entrar directamente en casa, los niños iban de aquí para allá, según los juegos que comenzaban y que continuaban de manera apremiante, saboreando en casa de uno, o en casa de otro. Los antiguos urbanitas terminaban aprendiendo la jerga del abuelo, la captura de gallinas, la sopa de cerdo, el gran pan cortado con la mano roja y fuerte de la madre contra su amplio pecho… Mientras los hijos de granjeros descubrían la música clásica y la crema batida con almendras tostadas.

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Toda esta hermosa mezcla natural venía también del hecho de que la escuela era pequeña y reinaba en lo alto de un pueblo de tamaño razonable. Los docentes conocían a todas las familias, los padres, las madres, los abuelos, las abuelas, los duelos, los matrimonios, los bautizos, las dificultades económicas, las buenas noticias. Las familias se conocían entre ellas. Cada familia había participado, en uno u otro momento, en la confección de disfraces para la fiesta de la escuela, en el suministro de leña, en la construcción de una jaula para las gallinas del colegio…

<< Como sus hijos, que ninguno se sentía ni inferior ni superior a los demás, las familias se mostraban tal cual eran, aprendían a conocerse en todas las ocasiones de la vida cotidiana y solo encontraban beneficios >>

Por supuesto, había afinidades más o menos pronunciadas, conflictos de vecindario, y todos estos pequeños problemas tradicionales. Pero todo esto era únicamente causado por cuestiones personales. Nada que ver con las clases sociales. Nada predeterminado.

Hoy en día, las escuelas son pletóricas. Cada mañana, acogemos a multitud de niños dormidos, estupefactos por jornadas demasiado largas y horas de transporte, que no juegan juntos por la tarde, que no conocen ni la casa ni las familias de sus compañeros. Los padres y las madres se comunican con los docentes solo por correo o durante entrevistas estresantes para todos porque solo ocurren cuando algo va mal. Los kilómetros y el tiempo impiden hacerlo mejor.

<< La distancia geográfica se transforma en distancia a secas, y todos terminan entrando cada tarde en su burbuja personal >>

¿Cómo podemos crear una cooperación educativa para el bien del niño en tales condiciones?

Cómo elegir un regalo Montessori

El material Montessori: ¿son juguetes?

A medida que se acerca la Navidad, en todas partes vemos alabar los méritos de algún regalo Montessori.

Una precisión importante: los elementos del material pedagógico Montessori no son «juguetes», en el sentido de que, si el niño los usa sin que le hayan enseñado la manera de usarlos, pasará por alto aprendizajes relacionados con cada material y se cansará enseguida. Para el caso, mejor regalarle un juego de construcción o una muñeca.

Además, el material Montessori es cronológico. Es decir, corresponde a edades aproximadas y, a veces, requiere requisitos previos.

Entonces, ¿debemos renunciar a regalar material Montessori en Navidad? No, claro que no, pero es necesario elegirlo bien.

couleurs¿Cómo elegir el material Montessori?

En primer lugar, aquí encontrará una cronología de utilización del material de Vida práctica y de Vida sensorial para niños y niñas desde 2 hasta 6 años: cronograma-escuela-viva.pdf

Además, le aconsejamos preferentemente:

  • Para niños y niñas desde los 2 hasta los 3 años: el 1º cajón del gabinete geométrico, las cajas de colores n° 1 y n° 2.
  • Desde los 3 hasta los 4 años: la torre rosa, los cilindros con botón, el gabinete geométrico, el cubo del binomio, las letras rugosas.
  • Desde los 4 hasta los 5 años: la caja de colores n° 3, los triángulos constructivos.
  • Desde 5 hasta 6 los años: la tabla de Pitágoras, el cubo del trinomio.

 

Y para los padres y las madres…

Aquí encontrarán una primera toma de contacto sencilla con el mundo Montessori para padres que sienten interés y no saben por dónde empezar: Montessori-fundam.pdf. Este folleto lo ofrece gratuitamente Escuela Viva. Puede imprimirlo y dárselo a los padres con los regalos para los niños. Dará más valor a su regalo.

Sylvia Dorance para Escuela Viva. 

http://www.escuela-viva.net

 

Contar con… las patas

Bianca-filletteEsta es la historia de una niña pequeña, que padecía una enfermedad rara y estaba aprendiendo a contar. En el instituto habían declarado que solo sería capaz de contar hasta 4. De modo que tomaron la decisión de no proponerle aprendizajes básicos, como las matemáticas.

Sus padres estaban profundamente convencidos de que un enfoque menos académico tal vez le ayudara a progresar. Tenían la sensación de que el «sistema» había abandonado a su hija.

¡Uno, dos, tres, cuatro… cinco!

Me propuse la ardua tarea de hacer que disfrutara contando, convencida de que el material Montessori le sería de gran ayuda. A fin y al cabo, dicho material había sido diseñado en un principio para ayudar a niños con lo que se denomina «necesidades educativas especiales». Lo admito: con ella no fue tan sencillo. La niña parecía indiferente a mi material. Se mostraba dispuesta a cooperar, pero nada más. Tocó el material como le expliqué, pero sin ningún impulso real hacia el aprendizaje.

Yo estaba a punto de rendirme. Además, incluso terminé guardando el material Montessori en su lugar. No me faltó imaginación ni apoyo. Lo había intentado todo: hacerle contar lápices de colores, moras, guijarros… Y de repente un día la oí contar: «¡Uno, dos, tres, cuatro… cinco!». La niña tenía en la mano la pata de mi perra y estaba contando las uñas.

Allí donde los profesionales de la infancia habían fracasado, ¡un perro lo había conseguido!

 

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El animal como revelador

Ese día, mi perra, Bianca, me había seguido. Se convirtió en una fuente de motivación para la niña. La idea de hacer pasteles para la perra le entusiasmó. Le pareció importante el hecho de contar las galletas. Contar había cobrado sentido. A partir de entonces, todas las actividades giraron en torno a Bianca: darle de beber, llamarla para que la acompañara, ocuparse de su bienestar, hablar con ella. La niña exigía a la perra. «¡Ella está con nosotras!», exclamaba la niña durante las sesiones.

La presencia animal en un «ambiente preparado»

Los niños manifiestan, sin lugar a dudas, un período sensible hacia los animales. Es necesario reconocer este período sensible para enriquecer nuestros entornos. Así como Maria Montessori definió las actividades de «vida práctica», «vida sensorial», la presencia animal permite una «vida relacional» a través de una comunicación sensorial que «habla» a los niños. Esta presencia animal ofrece interacciones ricas y variadas que revelan talentos a veces insospechados.

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«El perro es un compañero incomparable para hacer legibles o ayudar a aflorar en todas las dimensiones del espacio capacidades ocultas, disimuladas, inhibidas o alteradas» (Hubert Montagner).

Desde entonces, a la niña le encanta trabajar por su cuenta con los husos* Montessori y parece infatigable. La perra nunca anda lejos. Al final de la última sesión, la niña me miró, me sonrió y me dijo: «¡He contado bien, eh, Vanessa!»

Vanessa Toinet para Escuela Viva.

Vanessa habla sobre sus experiencias enseñando con la pedagogía Montessori. Puedes comprar nuestros libros Montessori en la pagina web: http://www.escuela-viva.net

Pedagogía Freinet: el método natural para aprender a leer

Éramos una pequeña piña, de pie delante de la pizarra, unos cogidos por los hombros, otros por la cintura, algunos saltaban de un pie al otro emocionados, otros se ponían de puntillas o incluso, los más pequeños, se subían a las sillas, estirándose hacia el texto escrito en líneas muy grandes y bien espaciadas, sobre un gran cartel azul. Todos con la nariz en alto, porque la Educación Nacional ponía las pizarras demasiado altas. La señorita había intentado paliar el inconveniente colgando lo más bajo posible aquello que llamaba nuestra atención ese día.

<Todos con la nariz en alto, porque la Educación Nacional ponía las pizarras demasiado altas>

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Para comprar: Pedagogía Freinet. Por dónde empezar

El texto que había colgado era el de uno de nosotros, escrito libremente para contar un acontecimiento sin duda muy fuerte, ya que la votación de la mañana fue unánime. La abuela de Laurent se había lanzado como un jugador de rugby, con el mandil por delante, para placar a un conejo salvaje que estaba devorando sus zanahorias. Martine había recibido un fósil de amonita que le había enviado su primo (el fósil en cuestión reinaba sobre una mesa desde un rincón del aula, augurando todo tipo de manipulaciones, investigaciones y dibujos). Los bomberos habían acudido a casa de Hervé para llevar a su abuelo al hospital: Hervé oscilaba entre la tristeza que sentía por el abuelo y la alegría que despertaba en él el camión rojo. La fuente del pueblo rajaba más fuerte que de costumbre y Sylvie soñaba con una navegación desenfrenada. ¡Los textos libres! Una mina. La elegida del día era la abuela «jugadora de rugby».

Luc y Louise habían reconocido la primera letra de sus respectivos nombres aquí, y allá y allí. Pierre había notado que, en este lugar preciso, había una L, pero que no estaba en mayúscula como en Luc y Louise. Cada uno había buscado su letra. También habíamos visto todas las mayúsculas; las que marcaban el principio de las oraciones porque les precedía un punto y las otras. La estructura del texto se iba revelando gradualmente. A medida que lo hacía, la señorita ponía un círculo entorno a lo que el grupo de pequeños detectives había descubierto. Poco a poco, el cartel se llenó de círculos, flechas que conectaban letras, sílabas o palabras «parecidas». Luego ella preguntó acerca de las palabras que casi habíamos conseguido leer por completo. Al final, el grupo pudo leer todo el texto, en orden y con todo su sentido.

<Al final, el grupo pudo leer todo el texto, en orden y con todo su sentido>

¿Quién había leído qué? Eso no nos interesaba. ¿Quién sabía leer mejor que los demás? A nadie le importaba ¿Quién no había abierto la boca, sino solo había abierto bien los ojos y los oídos para preparar su propia inmersión en la lectura, un día de estos? Nadie había prestado atención. El grupo había leído. Y todos sabían lo que estaba escrito. Todos comprendían muy bien que las letras representan los sonidos de nuestras palabras, que juntas forman las palabras que significan algo, y que este texto, si lo dejábamos a un lado hasta el día siguiente o incluso hasta el próximo año, nos permitiría encontrar exactamente la misma historia porque era una manera de conservarlo y de transmitirlo.

 

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Claro que la señorita había notado en el proceso los avances o las dificultades de un niño en particular, lo que le permitiría, durante el trabajo individual, adaptar a cada uno sus consejos y sus pistas de trabajo. La señorita guardaba un registro del progreso de cada niño. Guardaba las trazas, en sus tablas de seguimiento, de cada nueva adquisición individual. Pero fue a través de la cooperación y la emulación que todo el grupo avanzó en el aprendizaje de la lectura, como un pequeño tren lleno de energía, tirado por los más avanzados, que remolcaba a quienes solo habían estado en los primeros descubrimientos. Nos encantaba aprender a leer. No hubo ningún estrés, ningún orgullo particular, ninguna humillación, ninguna competición. Solo nos ocupábamos del único objetivo que importa al aprender a leer, o a hablar o a caminar: descubrir, comprender, aprender, dominar y al final disfrutar de las inmensas posibilidades que ofrece esta nueva habilidad.

<Nos encantaba aprender a leer. No hubo ningún estrés, ningún orgullo particular, ninguna humillación, ninguna competición>

Esta cooperación se ejercía en todos los dominios. Es uno de los puntos fuertes de la pedagogía de Freinet, y también se fomenta en otras pedagogías activas. No se trata de una cooperación impuesta por lecciones morales, sino sugerida y vivida a diario, de una manera agradable, sin la necesidad de teorizarla. Se aplica en la tutoría de un niño con otro niño menor o con menos talento en un ámbito concreto, que a su vez puede apoyarle en un ámbito que él domina. Los niños también aprenden muy rápido que la cooperación permite llevar a cabo tareas que no podríamos superar solos u obtener un resultado mucho más rico y perfecto que cuando uno reflexiona por su cuenta. Naturalmente, pedirán ayuda cuando la necesiten, ganarán tiempo y comprenderán más rápido. Se vuelven más conscientes de los demás, más empáticos, simplemente más generosos y prestos a compartir.

¿Se imagina la sociedad que resultaría de semejante educación si concerniera no solo a pequeños grupos, sino a todos los niños, generación tras generación? Sin ansias de buenismo, el simple sentido común permite comprender que, por ejemplo, la vida de las empresas se transformaría. El intercambio de bienes y servicios tendría un aspecto muy diferente. El “open source” sería una evidencia. El reparto justo de las responsabilidades y el equilibrio de las remuneraciones también.

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Para comprar: El universo pedagógico de Célestin Freinet

Escrito por Sylvia Dorance en base a los recuerdos que una escuela Freinet dejó en su infancia. http://www.escuela-viva.net

¿Ha dicho proyecto pedagógico?

Una amiga docente me contaba hace poco que se había separado del padre de sus hijas. En sus propias palabras: no tenían el mismo «proyecto pedagógico». Al principio, encontré la expresión del todo inapropiada. Incluso pensé que se trataba de una deformación profesional. Y luego, al poco tiempo, dicha expresión empezó a resonar en mi vida privada y profesional.

Hemos apostado por el mismo «proyecto pedagógico»!

Mi compañero y yo hemos compartido la motivación «conjunta» de criar a nuestros hijos en contacto con la naturaleza. ¡Al final, sin darnos cuenta, hemos apostado por el mismo «proyecto pedagógico»!

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Entonces recordé a otra madre criando sola a sus dos hijos pequeños. Los niños, que se llevan muy pocos años, iban a una escuela muy tradicional.

Una tarde después de la escuela, a ella le sorprendió el comportamiento de su hijo mayor, que luchaba por levantar una barrera en la mesa para impedir que su hermano de 5 años le «copiara», como en la escuela. Ella, que estaba decidida a conservar la complicidad natural entre sus hijos, se encontró en una situación incómoda.

No dudaba de la competencia de los profesores ni del éxito académico de sus hijos, pero se interrogaba sobre los valores que aprendían en clase.

Favorece la cooperación entre los niños.

Al año siguiente, y a pesar de los sacrificios económicos que tuvo que hacer, tomó la decisión de apuntarlos a una escuela privada Montessori, que favorece la cooperación entre los niños.

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Los chavales se encontraron juntos en una clase de edades diversas que desarrollaba la ayuda mutua y el trabajo en equipo. En la escuela, como en casa, volvieron a ser hermanos.

Más tarde, podrán seguir una escolaridad coherente en el seno de una escuela pública inspirada en la pedagogía Freinet.

La relación entre padres y enseñantes es un pilar de la escolarización de los niños.

Elijamos una escuela pública o una privada, sin duda todos tendremos que tener muy claro el proyecto educativo de cada uno y la coherencia de los valores que se transmitirán a nuestros hijos.

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Vanessa Toinet, directora de una escuela de pedagogía activa. Autora de Montessori Paso a paso. Escuela Viva

Para comprar los libros Paso a Paso, puede ir al siguiente enlace: https://ecole-vivante.com/esp-catalogo.html

 

Escuela pública, escuelas privadas, homeschooling y… Escuela Viva

La defensa de la escuela pública
La escuela pública, cuando está bien concebida y realmente respaldada por el Estado, es, en nuestra opinión, la mejor modalidad de enseñanza. Basta ver sus resultados en los países donde:

  • las escuelas son pequeñas y poco alejadas de los hogares de los niños o las niñas (lo que evita la fatiga y reduce las posibilidades de violencia, de extorsión, de acoso y facilita el contacto fructífero entre padres y enseñantes),
  • el número de alumnos por clase es razonable (lo que permite a los enseñantes ocuparse de todos),
  • sus instalaciones son agradables y funcionales,
  • los enseñantes han recibido una formación de calidad, en particular en pedagogía y, sobre todo, en pedagogía activa, y
  • los enseñantes son valorados por el Estado, por los medios de comunicación, por la población y están bien remunerados.

La escuela pública es democrática porque es gratuita y, si es como acabamos de describir, permite difuminar un poco las desigualdades sociales para ofrecer a todos los niños y las niñas las mismas posibilidades de éxito.ecole-publique-finlandaise

La tentación de la educación privada y de la educación en el ámbito familiar
Sin embargo, desde hace algunas décadas, sin decirlo, por supuesto, e independientemente de su afiliación política, los sucesivos gobiernos se están desvinculando de la educación, reduciendo los fondos y la formación, tanto cuantitativa como cualitativamente, cerrando escuelas, invirtiendo menos en las obras de modernización, dejando que las situaciones empeoren. La profesión de enseñante de la pública se vuelve cada vez más difícil y penosa. El resultado es una escuela pública menos eficiente, que deja de lado a demasiados niños y, a veces, incluso resulta peligrosa para algunos. En este contexto, es bastante lógico que los padres sean reacios a que sus hijos entren en ella. Los que tienen medios van a escuelas privadas. Los que no pueden permitírselas piensan en la educación en hogar o en el ámbito familiar como solución. Pero la primera solución solo está reservada a un pequeño segmento de la población; y la segunda requiere que, en general, las madres dejen un trabajo y una vida fuera de la familia para consagrarse únicamente a sus hijos o hijas.

La posición de la Escuela Viva
¿Y qué preferimos nosotros? Nosotros preferimos… ¡la felicidad de los niños! Para su desarrollo armonioso, tanto en el plano físico, como en el intelectual, psicológico y social. Por eso nuestros libros defienden y apoyan la pedagogía activa, se practique en la pública, la privada, la escuela o el hogar. Nuestros libros están destinados a todos aquellos –padres, docentes, educadores, psicólogos, logopedas– que invierten en una educación cuyo único propósito es el desarrollo de los niños y las niñas. Porque niños y niñas son el futuro y al ayudarlos a convertirse en personas responsables, equilibradas, generosas, comprometidas, abiertas, curiosas y activas estamos preparando una sociedad mejor para el futuro.

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Los 2-6 años de Montessori equivalen a los programas de tres cuartas partes de primaria

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Los niños y las niñas «adelantados»
La pedagogía Montessori se basa en un material sensorial tan eficaz con los niños y las niñas que en general aprenden antes y de manera más duradera que los niños y las niñas del sistema tradicional. Por ejemplo, aprenden a escribir y leer hacia los 3 o 4 años, descubren la gramática alrededor de los 5 años, empiezan a trabajar en fracciones alrededor de los 6 años, y así muchas otras cosas.
Este trabajo «adelantado» no es en absoluto el objetivo de la pedagogía Montessori. No se fuerza absolutamente nada y se respeta el ritmo de los niños y las niñas. Sino que se aprovecha lo que Maria Montessori llama «los períodos sensibles» del niño, que van desde los 2 hasta los 6 años aproximadamente, y durante los cuales todas las adquisiciones son más fáciles y naturales para ellos.

Adelantados con respecto a los programas oficiales
lenguaje letrasEn consecuencia, los niños y las niñas entre 2 y los 6 años que han seguido una educación montessoriana desde el principio han asimilado sólidamente el programa de preescolar y casi tres cuartas partes de la primaria. Y los contenidos educativos previstos para este período que va desde los 2 hasta los 6 años aproximadamente son los que habitualmente tratan en primaria los niños de entre 3 y 9 años.

Los libros de la colección Montessori Paso a paso, 2-6 años, de Escuela Viva
Esta es la razón por la cual los enseñantes de primaria utilizan los libros Paso a paso de Escuela Viva dedicados a niños de 2 a 6 años, para complementar o reemplazar gradualmente el sistema tradicional.

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Para más detalles, he aquí el resumen:
– 2-6 años Vida práctica – Vida sensorial (que permite preparar de manera concreta y sensorial la comprensión de conceptos abstractos y la adquisición de la escritura, la lectura y rigurosos métodos de trabajo.
– 2-6 años Lenguaje (que permite la adquisición de escritura, de la lectura, las nociones básicas de la gramática, etc.)
– 3 a 6 años Cálculo (que permite el descubrimiento de las cifras, los números y del sistema decimal, el dominio de las cuatro operaciones, el descubrimiento de fracciones).